Raimundo Agliati respaldó la decisión preventiva adoptada por Codelco ante los nuevos antecedentes de riesgo sísmico, pero advirtió que la suspensión de las obras podría dejar a cerca de 3 mil trabajadores sin funciones. La autoridad solicitó certezas respecto de los plazos y efectos laborales de la medida y llamó al Gobierno a preparar desde ahora un plan para enfrentar sus consecuencias económicas y sociales.
Su preocupación por las consecuencias laborales y económicas que podría generar en Rancagua y la Región de O’Higgins la suspensión temporal del proyecto Andes Norte de la División El Teniente manifestó el alcalde de Rancagua, Raimundo Agliati, luego del anuncio realizado por Codelco debido a condiciones de riesgo asociadas a un fenómeno de sismicidad profunda.
La medida implica la paralización de las actividades de desarrollo y construcción del proyecto y, de acuerdo con los antecedentes preliminares conocidos, podría significar que cerca de 3 mil trabajadores, principalmente pertenecientes a empresas contratistas, dejen de desempeñar las funciones que realizaban en dichas obras.
Para el alcalde Agliati, el anuncio adquiere especial relevancia considerando el complejo escenario laboral que actualmente enfrenta Rancagua y la Región de O’Higgins.
“Estamos hablando de una situación que nos preocupa enormemente. Hoy Chile tiene cifras de desempleo cercanas al 9,4%, nuestra región supera el 10% y Rancagua está en torno al 11,5%. Por lo tanto, ojo, porque ya tenemos un problema laboral serio y una paralización de esta magnitud puede profundizarlo”, señaló la autoridad comunal.
“La seguridad de los trabajadores está primero”
Pese a su preocupación por las consecuencias laborales de la medida, el alcalde fue enfático en respaldar la decisión preventiva adoptada por Codelco mientras existan antecedentes técnicos que puedan representar un riesgo para quienes trabajan en la mina.
Agliati recordó la tragedia ocurrida hace un año en El Teniente, en la que seis trabajadores perdieron la vida, señalando que aquel hecho obliga a extremar todas las medidas de seguridad frente a cualquier nueva condición de riesgo.
“En esto tenemos que ser absolutamente claros: ninguna tonelada de cobre, ningún proyecto y ninguna meta productiva puede estar por sobre la vida de un trabajador. Si existe un riesgo que técnicamente hace necesario detener las obras, paralizar preventivamente es lo correcto”, sostuvo.









