Vanessa, de Rengo, convirtió una necesidad familiar en un proyecto que hoy busca seguir creciendo: creó un carrito de comida para eventos que le permite generar ingresos y, al mismo tiempo, acompañar a su hijo Santiago en sus terapias y rehabilitación.
Tras cuatro años vinculada a Fundación Banigualdad, recibió un nuevo impulso de $2 millones con el premio Cumple Tu Sueño 2026. Para Vanessa, emprender nunca fue solamente una manera de generar ingresos. Fue la forma que encontró para poder estar donde más la necesitaban: al lado de su hijo Santiago. Cuando tenía seis meses de vida, el niño sufrió una infección urinaria que obligó a hospitalizarlo. Durante la primera noche, según relata Vanessa, recibió una intoxicación por paracetamol que agravó su cuadro y desencadenó una falla multiorgánica. Como consecuencia, Santiago perdió ambas manos y parte de sus dedos de los pies. Desde entonces, comenzó un largo proceso de rehabilitación que requiere que su mamá esté presente para acompañarlo a sus distintas terapias y atenciones, entre ellas las realizadas en Teletón y Coaniquem. Para Vanessa, compatibilizar esa rutina con un trabajo convencional se volvió prácticamente imposible.
“No había ningún trabajo que me permitiera llevar esa vida de mamá y aparte poder llevar a mi hijo a rehabilitación”, explica.
Fue entonces cuando decidió crear su propio trabajo. La idea era encontrar una actividad que le permitiera generar ingresos y, al mismo tiempo, tener la libertad para acompañar a Santiago.
Así nació su carrito de comida para eventos.
Mucho más que un carrito de comida La propuesta de Vanessa busca convertir la comida en parte de la experiencia de una celebración. Ofrece preparaciones como sándwiches de mechada y completos, elaborados de manera casera y cuidando cada detalle, desde el pan hasta la calidad de los ingredientes.
La idea es que el carrito llegue a cumpleaños y celebraciones para que los anfitriones puedan disfrutar junto a sus invitados sin tener que preocuparse de preparar la comida.
Pero Vanessa ya piensa en el siguiente paso. Su sueño es complementar el servicio con un juego inflable, de manera que las celebraciones puedan ofrecer entretención tanto para los niños como para los adultos. También cuentan con mesa de ping-pong y taca-taca, elementos que forman parte de una propuesta que busca seguir creciendo.
El proyecto ha sido, para ella, una manera de avanzar sin dejar de lado su principal responsabilidad: acompañar a Santiago. “Nosotros hemos tenido la capacidad y la fortaleza de, a pesar de tener esa mochila, seguir adelante”, cuenta. Y cuando habla de su hijo, Vanessa no se queda solamente en las dificultades que han enfrentado. Lo describe como un niño íntegro, feliz y amado. Dice sentirse afortunada de tenerlo con vida y reconoce que, con el tiempo, aquello que alguna vez significó mucho
dolor también se convirtió en una fuente de fuerza.
“Me siento muy afortunada de tener a mi hijo con vida y, a pesar de que es difícil sacarlo adelante, siento que todas esas cosas malas que en algún momento dolieron hoy se transforman en ese combustible que nos ayuda a seguir y a mejorar cada día”, dice.
El apoyo que le permitió seguir creciendo
En este camino, Fundación Banigualdad se convirtió en un apoyo fundamental para Vanessa. Lleva cerca de cuatro años vinculada a la organización y destaca especialmente la confianza que recibió para acceder a financiamiento en un momento en que conseguir capital por otras vías era difícil.
“Para nosotros Banigualdad es como la salvación, ha sido realmente eso”, afirma. Vanessa cuenta que, debido a su situación financiera, estaba en Dicom y que el acceso a financiamiento tradicional era una dificultad. Por eso, la posibilidad de recibir capital a través de Banigualdad significó una oportunidad para continuar desarrollando su negocio.
Pero el acompañamiento, asegura, no se ha limitado al financiamiento. También valora las instancias de formación y el apoyo que ha recibido para aprender a administrar y hacer sostenible su emprendimiento.
“Es una comunidad donde no solamente te prestan plata, sino que también te educan para que tu negocio sea sostenible en el tiempo”, explica.
Ahora, el premio Cumple Tu Sueño 2026, que contempla un aporte de $2 millones, representa un nuevo impulso para Vanessa y su familia. El dinero le permitirá seguir desarrollando el carrito y avanzar en el crecimiento de una propuesta que busca incorporar nuevas alternativas para los eventos.
Para Vanessa, el emprendimiento nació de una necesidad muy concreta: encontrar una forma de trabajar sin dejar de acompañar a su hijo. Cuatro años después de comenzar este camino junto a Banigualdad, ese mismo proyecto se transformó en una oportunidad para seguir creciendo. Y mientras Santiago continúa avanzando en su rehabilitación, Vanessa también sigue construyendo su propio camino, uno que le permite trabajar, proyectarse y, sobre todo, estar presente para su hijo en cada etapa de su recuperación.









