Pablo Urquízar advierte que el crimen organizado “aprovecha la desorganización del Estado” y llama a fortalecer la inteligencia y el control territorial.
El coordinador del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la Universidad Andrés Bello, Pablo Urquízar, advirtió que uno de los principales problemas que enfrenta hoy Chile en materia de seguridad es la falta de una estrategia de Estado transversal y coordinada frente al avance del crimen organizado.
El experto analizó los desafíos actuales del sistema de seguridad pública y sostuvo que organizaciones criminales transnacionales han logrado expandirse aprovechando debilidades institucionales y vacíos de coordinación entre organismos del Estado.
“El crimen organizado hoy está más organizado que el propio Estado”, afirmó Urquízar, quien recalcó que la seguridad pública debe ser abordada como una política permanente y no como una discusión contingente entre sectores políticos.
A juicio del académico UNAB, la recuperación del control territorial es uno de los elementos centrales para enfrentar la expansión de bandas criminales en distintas zonas del país.
“El control territorial es parte esencial de lo que disputa el crimen organizado. Cuando el Estado retrocede, quienes terminan imponiendo reglas son las organizaciones criminales”, explicó.
Urquízar sostuvo que existen sectores donde el Estado ha perdido presencia efectiva y donde las organizaciones ilegales han logrado instalar redes de protección, economías ilícitas y formas paralelas de control.
En esa línea, enfatizó que las estrategias de seguridad deben considerar las particularidades de cada territorio y no responder únicamente a políticas uniformes.
“No es lo mismo lo que ocurre en Santiago, en Concepción o en la Macrozona Sur. Cada territorio requiere estrategias específicas”, señaló.
Inteligencia y coordinación institucional
El especialista también advirtió que Chile mantiene importantes debilidades en materia de inteligencia estatal, pese a los avances legislativos recientes.
“Sin inteligencia, las policías y las Fuerzas Armadas operan a ciegas”, sostuvo.
Aunque valoró la nueva ley de inteligencia próxima a entrar en vigencia, afirmó que el país sigue muy por debajo de estándares internacionales en capacidades técnicas y personal especializado.
“La Agencia Nacional de Inteligencia tiene cerca de 185 personas para todo el territorio nacional. Incluso con el aumento proyectado, seguimos lejos de lo que realmente requiere el país”, indicó.
Además, recalcó que la seguridad pública no depende exclusivamente del Ministerio de Seguridad ni de las policías, sino de un sistema integral que involucra al Ministerio Público, Gendarmería, las Fuerzas Armadas, organismos tributarios y servicios de inteligencia.
El desafío del crimen organizado en las cárceles
Otro de los puntos abordados por Urquízar fue el fortalecimiento de organizaciones criminales dentro de las cárceles, fenómeno que calificó como uno de los principales desafíos pendientes del sistema penitenciario chileno.
“El crimen organizado ya no solo busca controlar territorios afuera. También busca controlar las cárceles”, afirmó.
El académico explicó que diversas investigaciones del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo de la UNAB han evidenciado un aumento significativo de delitos, decomisos y uso de celulares al interior de recintos penitenciarios, permitiendo a bandas criminales mantener operaciones desde prisión.
Finalmente, Urquízar sostuvo que la seguridad debe entenderse como una obligación esencial del Estado y no como un debate accesorio dentro de la agenda pública.
“La seguridad es una función esencial del Estado y debe ponerse siempre en el centro de las prioridades públicas”, concluyó.









